RESEÑA – Domingo será tarde

Domingo será tarde
Jorge Ariel Valentine
Poliforme Editores, SA
2016

untitledDomingo será tarde, la segunda novela de Jorge Ariel Valentine, tiene las características de una novela autobiográfica. El protagonista/narrador es el escritor Jorge Ariel Valentine. El punto narrativo es la primera persona.

La novela gira en torno a un único evento: la súbita hospitalización y la inesperada muerte de la madre de Valentine.

El tiempo narrativo transcurre en poco menos de tres días, mientras que el escritor desarrolla el conflicto utilizando incidentes decisivos que logran un efecto contundente.

Al inicio de la novela el protagonista/narrador expresa su fastidio por la interrupción que le causa la llamada en la que le informan que su madre está hospitalizada. Este reacciona de manera inusual pero auténtica:

“Ni emoción, ni sobresalto; a diferencia de otros cuentos que cuenta la gente, no ponderé las cosas sutiles ni corrí desesperado por el pasillo de la oficina donde estaba”. p.7

El narrador/protagonista nos introduce sin remilgos a la relación conflictiva con su madre. Sorprendidos por la reacción, en apariencia inusual, que expresa el hijo queremos saber el porqué. Se establece, además, el tono de la novela. El lector no encontrará aquí malabarismos emocionales. Los sentimientos tal cual son. Nada es melodramático, ningún evento o sentimiento se domestica para hacerlo aceptable a las expectativas sociales. Es de admirar la legitimidad con la que el escritor/narrador/protagonista expresa las emociones, los sentimientos y las confrontaciones que pudieron caer en el cliché.

A medida que avanzamos en la novela colocamos las piezas que nos provee el narrador para entender el momento presente: las enormes carencias que se dan entre los miembros de la familia, los dolores emocionales de la madre y su incapacidad de superarlos. Los personajes se revelan con las luces y sombras propias de seres con dimensión.

A pesar de la brevedad de esta novela -97 páginas- el escritor logra arma un cosmos específico y a la vez universal sobre las relaciones conflictivas, los rencores y las reconciliaciones o distancias entre los miembros de una familia. La historia conmueve y provoca a la reflexión. Lo narrado, al igual que lo que callan un puñado de personajes a saber, la madre de Jorge, su hermana Celia y su padre, revelan y añaden elementos para entender el momento presente. El escritor construye una realidad específica que resulta familiar al lector. Frente a la crisis de la progenitora, las relaciones entre los miembros cobra dimensión, sentido y profundidad. La figura, en apariencia áspera y distante de la madre, recupera su humanidad. Al igual que Jorge, el lector se reconcilia con este personaje en apariencia cruel hacia el final de la novela donde el escritor, hábilmente, narra un episodio de gran ternura.

Asistimos a la trasformación del protagonista/narrador durante esta en apariencia breve travesía. Descubrimos la raíz de las distancias emocionales entre los miembros de la familia. A medida que avanzamos el carácter de la madre se revela mediante recuerdos y anécdotas precisas, siempre a través de la memoria del hijo que la observa en su lecho de muerte. Cada evocación es representativa y crucial para caracterizar a la madre y la relación de esta con Jorge.

Finalmente arribamos al momento de la revelación en el protagonista. El clímax del narrador/protagonista se convierte en una culminación interior en el lector. Es pertinente citar un segmento en el cual se expresa con precisión poética lo que sucede. Una imagen manida cobra nueva frescura y contenido:

“[…]. Son estas joyas las que transformaron el destino, como piedras lanzadas al agua quieta, causaron ondas cada vez más grandes, alejadas ya del centro mismo que, inútiles, son incapaces de regresar. Lo único que dejan son esos párrafos y escenas, dibujos y bocetos plasmados para ver qué sucede con ellos en adelante.” P.89

Valentine trabaja con la economía y el valor preciso de las palabra para lograr una novela donde nada falta ni sobra. La brevedad de los capítulos propician un ritmo que adelanta la lectura mientras que el contenido de cada capítulo construye sólidas pistas sobre quiénes son los personajes y qué sienten. De cada capítulo el narrador/protagonista comparte reflexiones genuinas, íntimas que nos llevarán sin distracciones al desenlace donde prevalece la aceptación, la reconciliación y el perdón.

Además de un desarrollo bien trabajado y la selección apropiada de aquello que se cuenta, la novela está escrita con un lenguaje que yo definiría poéticamente contemporáneo. Otro acierto es la referencia a obras seminales de la literatura puertorriqueña y universal que aportan profundidad y dimensión al texto.

untitled2Jorge Ariel Valentine publicó en el 2009 su novela titulada Náyade quedando finalista en el premio de novela del P.E.N de Puerto Rico Internacional del 2009.

Lectura recomendada con cinco plumas fuente de cinco.